Redacción central/Motores Bolivianos
A diferencia de un automóvil con motor a gasolina o diésel, un vehículo 100% eléctrico requiere un mantenimiento considerablemente más sencillo. La ausencia de aceite de motor, filtros de combustible, correas de distribución o bujías reduce la cantidad de piezas sujetas a desgaste, aunque eso no significa que estos vehículos no necesiten revisiones periódicas.

Durante los mantenimientos programados, los concesionarios realizan una inspección del sistema de alto voltaje, verificando el estado de la batería, el funcionamiento del sistema de refrigeración y la ausencia de fallas registradas en la unidad electrónica. También se revisa el cargador a bordo, el puerto de carga y el correcto funcionamiento de los sistemas eléctricos del vehículo.

Al igual que en un vehículo convencional, existen componentes que sí requieren mantenimiento por desgaste natural. Entre ellos se encuentran los neumáticos, frenos, suspensión, dirección, luces, limpiaparabrisas, líquido refrigerante de la batería, líquido de frenos y el filtro del aire acondicionado. En muchos casos, incluso las pastillas de freno duran más gracias al sistema de frenado regenerativo, que ayuda a disminuir su desgaste.
¿Qué ocurre si una celda de la batería presenta una falla?

Una de las dudas más frecuentes es si un problema en la batería obliga a reemplazarla por completo. En realidad, no siempre es así.
Las baterías de los vehículos eléctricos están formadas por celdas agrupadas en módulos, que a su vez conforman el paquete de baterías. Si durante un diagnóstico se detecta una falla localizada, muchos fabricantes permiten reemplazar únicamente el módulo afectado, evitando cambiar toda la batería. Este procedimiento debe realizarse en talleres especializados debido a que se trabaja con sistemas de alto voltaje.

Sin embargo, cada fabricante tiene su propia política de reparación. Si el daño afecta a varios módulos o compromete la estructura del paquete, puede ser necesario sustituir la batería completa. Aun así, los avances en la reparación y reacondicionamiento de baterías han hecho que el reemplazo total sea cada vez menos frecuente.
Menos mantenimiento, pero no cero mantenimiento

Especialistas de la industria coinciden en que un vehículo eléctrico puede requerir entre un 30% y un 50% menos mantenimiento que un automóvil de combustión interna, principalmente porque tiene muchas menos piezas móviles y elimina servicios periódicos como el cambio de aceite o de filtros del motor.
No obstante, los fabricantes recomiendan respetar las revisiones programadas en los concesionarios, ya que estas permiten verificar el estado de la batería, actualizar el software del vehículo y asegurar el correcto funcionamiento de todos los sistemas eléctricos. De esta manera, se busca mantener el rendimiento, la seguridad y la vida útil del automóvil a largo plazo.
