Reseña: Chery Tiggo 7 híbrida enchufable, una vagoneta que promete hasta 1.200 km de autonomía

Escribe Álvaro Peña Suárez/Motores Bolivianos

Probablemente la versión híbrida enchufable sea la variante más atractiva de la gama Chery Tiggo 7 PRO. Anteriormente ya tuve oportunidad de manejar este vehículo tanto con caja manual como la automática, no obstante, este modelo electrificado cobra mucho sentido en el contexto de inestabilidad de la provisión de carburantes en Bolivia.

¿Qué tal se maneja esta Chery Tiggo 7 CSH? Te lo cuenta en esta reseña:


Novedades estéticas

Visualmente, esta versión se diferencia de la Tiggo 7 a gasolina principalmente en el frontal.

La parrilla es mucho más grande y presenta un diseño con detalles tipo diamante que le dan una apariencia bastante particular, mientras que los faros son completamente LED y cuentan con encendido automático.

También incorpora cámara frontal para las asistencias a la conducción, barras de techo, espejos abatibles eléctricamente con luz de giro.

Los neumáticos son de 18 pulgadas con perfil 60. Esta última configuración me parece acertada, especialmente para nuestras calles, porque permite priorizar el confort sin sacrificar demasiado la apariencia.

En la parte posterior encontramos una firma luminosa LED que recorre buena parte del ancho del vehículo, acompañada por un pequeño spoiler y limpiavidrios trasero.

La carga también está dividida en ambos costados: en uno se encuentra la toma de combustible y en el otro los conectores para carga eléctrica rápida y lenta.


El sistema híbrido es el gran protagonista

Debajo del capó está la principal diferencia. La Tiggo 7 Pro Max combina un motor 1.5 litros turbo de gasolina con 141 caballos de fuerza y un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes de aproximadamente 201 caballos, logrando una potencia combinada de 313 caballos de fuerza y 525 Nm de torque.

Todo esto trabaja mediante una transmisión DHT, capaz de gestionar automáticamente el funcionamiento del motor de combustión y el eléctrico. En la práctica, el conductor no tiene que preocuparse demasiado por decidir qué propulsor utilizar, ya que el sistema determina cuándo resulta conveniente utilizar electricidad, gasolina o ambos.

Quiero destacar que los 525 Newtons/metro de torque se sienten bastante. La respuesta al acelerador es inmediata y, si se pisa con fuerza, incluso se puede provocar una pequeña pérdida de adherencia de las ruedas. Para realizar adelantamientos en carretera o simplemente enfrentar las pendientes de La Paz, la Tiggo 7 tiene potencia de sobra.

Otro detalle que me llamó la atención es que el vehículo normalmente inicia la marcha utilizando el motor eléctrico, algo que resulta especialmente útil en situaciones como las salidas desde un semáforo o un garaje.

Además, puedo seleccionar entre los modos híbrido y 100% eléctrico, este último con una autonomía aproximada de 90 a 100 kilómetros. Para recorridos urbanos diarios, esta capacidad permite utilizar el vehículo durante buena parte de la jornada sin necesidad de encender el motor de combustión, siempre que la batería tenga carga.

La autonomía combinada, con la batería y el tanque de combustible llenos, ronda los 1.000 kilómetros, dependiendo de las condiciones de uso.

Una vez en movimiento, la sensación es muy similar a la de conducir un vehículo eléctrico. No hay cambios perceptibles como en una transmisión automática convencional y la entrega de potencia es muy suave.

La suspensión tiene un enfoque claramente orientado al confort. Durante la prueba en la zona de Kantutani encontré algunos balanceos de carrocería, pero están bien controlados y no comprometen la estabilidad. Lo que más me gustó fue su capacidad para absorber baches e irregularidades, algo que en una ciudad como La Paz se agradece bastante.

A esto se suman las asistencias ADAS, entre ellas alerta de colisión frontal, frenado autónomo de emergencia, mantenimiento de carril y alerta de punto ciego. Esta última me parece particularmente útil en ciudad, ya que ayuda a detectar vehículos que pueden quedar fuera de nuestro campo de visión.


Un interior muy bien equipado

Por dentro, la Tiggo 7 Pro Max ofrece un nivel de equipamiento bastante elevado. Los asientos delanteros son eléctricos, cuentan con memoria y ventilación, mientras que frente al conductor encontramos un cuadro de instrumentos digital acompañado por una pantalla multimedia de 12,3 pulgadas.

El sistema multimedia incorpora Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos, además de cámaras con visión 360° y 540°, incluyendo una representación en 3D que facilita bastante las maniobras de estacionamiento.

El climatizador es automático y de doble zona. Aunque personalmente prefiero contar con botones físicos para estas funciones, la pantalla dispone de accesos rápidos que permiten realizar los ajustes sin tener que navegar demasiado por los menús.

También me dejó una buena impresión la calidad percibida. Hay superficies blandas en diferentes sectores del tablero y las puertas, tapizado tipo cuerina y algunos detalles decorativos que imitan aluminio. Además, Chery no abusó del acabado negro brillante, algo que considero positivo.

La posición de manejo es cómoda, con volante regulable en altura y profundidad y asiento eléctrico con regulación de altura. En mi caso me habría gustado que el asiento pudiera bajar un poco más, pero no representa un inconveniente importante.

Entre otros detalles encontramos cargador inalámbrico de 50 W, sensores de luz y lluvia, varios espacios portaobjetos, guantera iluminada y refrigerada, además de cinturones de seguridad delanteros regulables en altura.


Espacio y practicidad

El maletero ofrece 475 litros de capacidad, una cifra que resulta bastante buena para el segmento. Si necesitamos transportar objetos más grandes, los respaldos posteriores pueden abatirse en proporción 60:40.

Eso sí, existe un punto que considero importante para Bolivia: no hay rueda de repuesto. Es algo que ya encontramos con frecuencia en vehículos electrificados, pero para quienes acostumbramos realizar viajes por carretera, considero conveniente contar al menos con una solución de emergencia.

El portón trasero es eléctrico y permite incluso regular su altura de apertura, un detalle práctico cuando se utiliza el vehículo en estacionamientos con poco espacio.

En la segunda fila encontré un espacio adecuado, aunque aquí sí existe una diferencia respecto a la versión a gasolina. La presencia de las baterías reduce ligeramente el espacio disponible para las piernas, por lo que la variante convencional resulta más amplia en este aspecto.

A cambio, tenemos techo panorámico, salidas de aire acondicionado, puertos USB y descansabrazo central con posavasos.


Conclusión

Después de esta prueba, considero que la Chery Tiggo 7 Pro Max híbrida enchufable tiene una propuesta bastante completa. Combina un sistema híbrido con una respuesta contundente, posibilidad de circular hasta unos 100 kilómetros en modo eléctrico, buen confort de marcha y un equipamiento que está por encima de lo que normalmente encontramos en este segmento, principalmente por el precio que se pide.

Modelo probado:Chery Tiggo 7 CSH
MotorEléctrico síncrono de imanes permanentes + motor de gasolina 1.5 litros
TransmisiónAutomática de tipo DHT
ConcesionariaAstara