¿Vale la pena una camioneta eléctrica para el uso de una empresa?

Álvaro Peña Suárez/Motores Bolivianos

Durante los conflictos y bloqueos en Bolivia, esto en alrededor de 50 días, muchas empresas vieron serias dificultades en sus operaciones. La escasez de combustible afectó notablemente los servicios, por lo que los vehículos eléctricos se tornaron una alternativa a tomar en cuenta en medio de la crisis.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de estar en la entrega de una camioneta 100 eléctrica de la firma Riddara, destinada para la empresa Protel. Sus servicios se enfocan en la protección y seguridad de bienes, con alarmas, seguridad electrónica y monitoreo.

Según Matías Camacho, gerente de operaciones de Protel, que ante la crisis de gasolina no «pueden dejar sin soluciones de protección a los clientes». Es en ese sentido que la empresa decidió decantarse por una camioneta eléctrica.

Respecto al uso que se le da, Camacho sostuvo que el recorrido promedio que hacen sus unidades son entre 100 y 200 km. La unidad entregada correspondía a una Econ 4×2.

Este nivel de equipamiento está enfocado al trabajo. Por ejemplo, cuenta con neumáticos de 17 pulgadas con perfil alto, también tiene barra San Antonio (la mal llamada barra antivuelco) y ganchos en la caja de carga. Su autonomía es de 373 kilómetros con cada carga completa.


¿Vale la pena una camioneta eléctrica para uso de una empresa?

En nuestra opinión, sí. Puesto que el uso va a ser en el entorno urbano, con un eléctrico no se depende de las filas de gasolina y por otro lado, se reducen costos en combustible (en este caso energía eléctrica), así como en mantenimientos.

Sin embargo, si la empresa requiere hacer recorrido ya de larga distancia, lo lógico es optar por un modelo híbrido. Dicho sea de paso, la Riddara RD6 tiene una variante híbrida enchufable que próximamente probaremos en Motores Bolivianos.

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