Escribe Álvaro Peña Suárez/La Paz
Los vehículos eléctricos dejaron de ser una rareza en Bolivia y ahora son una alternativa a no realizar filas por gasolina. Un modelo destacado es el GAC Aion UT, el modelo eléctrico más accesible de la marca china en el país. Durante varios días tuve la oportunidad de manejarlo por las calles de La Paz para comprobar si realmente es una opción capaz de competir con referentes como el BYD Dolphin Mini.

Desde el primer vistazo queda claro que el Aion UT apuesta por un diseño diferente.

Su frontal tiene un estilo simpático, con faros LED que parecen formar una expresión facial y unas luces diurnas con un patrón que recuerda a pequeños cubos de hielo.


No busca verse agresivo, por el contrario me parece que busca tener un equilibrio a nivel estético.

Con 4,27 metros de longitud, mantiene dimensiones ideales para el uso urbano.


Estacionarlo resulta sencillo y también me agradó que utilice llantas de 16 pulgadas con un perfil generoso, una decisión muy acertada para las calles bolivianas que los enormes aros de bajo perfil que hoy abundan en varios modelos.

Además incorpora cuatro frenos de disco, detalles en contraste en los espejos y un diseño posterior limpio, donde sí agradecí encontrar un limpiaparabrisas trasero, un elemento que muchas veces se extraña cuando llega la temporada de lluvias.
Un eléctrico con técnica interesante

Debajo del capó se encuentra un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes que desarrolla 100 kW (136 hp). La energía proviene de una batería de 44,13 kWh, capaz de homologar hasta 420 kilómetros de autonomía bajo el ciclo CLTC.

Más allá de las cifras, hubo un detalle técnico que llamó especialmente mi atención: la batería cuenta con calefacción para climas fríos y refrigeración líquida para altas temperaturas. En una ciudad como La Paz, donde las mañanas pueden ser bastante frías, esta solución ayuda a mantener un mejor rendimiento del sistema eléctrico.
La suspensión combina un esquema McPherson independiente adelante con barra de torsión atrás, mientras que la tracción se transmite al eje delantero.
Una conducción ágil para la ciudad

Lo que más me gustó del Aion UT apareció apenas empecé a conducirlo. Al tratarse de un vehículo eléctrico, la entrega de torque es inmediata y eso se traduce en aceleraciones ágiles para incorporarse al tráfico o realizar adelantamientos.
Su tamaño compacto también juega a favor. Se mueve con mucha facilidad entre calles estrechas y encontrar un lugar para estacionar resulta mucho más sencillo que con una vagoneta convencional.

Otro aspecto que terminé valorando fue la insonorización. El habitáculo permanece muy aislado del ruido exterior y, al no existir el sonido propio de un motor de combustión, la sensación de confort aumenta considerablemente.
La dirección eléctrica tiene un tacto bastante natural. No transmite esa sensación excesivamente artificial que todavía presentan algunos modelos chinos y además modifica ligeramente su dureza según el modo de conducción seleccionado.

Como todo eléctrico, también incorpora frenado regenerativo, que permite recuperar parte de la energía durante las desaceleraciones y descensos. No ofrece conducción con un solo pedal, pero el sistema de regeneración cumple correctamente su función.
La suspensión merece una mención aparte. Esperaba un comportamiento más seco debido al peso adicional de la batería, pero encontré un reglaje confortable que absorbe adecuadamente las irregularidades del pavimento.
Tecnología bien lograda

El interior mantiene el mismo enfoque moderno del exterior. El diseño de la consola central resulta atractivo y aprovecha muy bien los espacios disponibles para guardar objetos.


Encontrar una buena posición de manejo me tomó pocos segundos gracias al asiento con regulación eléctrica. El volante, revestido en cuero, ofrece una buena empuñadura y concentra los principales controles del vehículo.

Frente al conductor aparece un tablero digital de 8 pulgadas con gráficos muy bien logrados y una información clara, incluyendo autonomía, consumo energético y monitoreo de presión de neumáticos.

La protagonista del habitáculo es la pantalla multimedia de 14,6 pulgadas, desde donde prácticamente se controla todo el vehículo. El sistema funciona con fluidez, ofrece Apple CarPlay y unas cámaras de 360 grados cuya resolución me pareció sobresaliente.

Sin embargo, también encontré algunos aspectos mejorables. La climatización depende casi por completo de la pantalla y me hubiera gustado disponer de algunos botones físicos para funciones básicas, especialmente para encender o apagar rápidamente el aire acondicionado.

En cuanto a materiales, combina superficies blandas con plásticos rígidos, algo habitual en este segmento. Lo positivo es que los ensambles transmiten buena calidad y durante la prueba no aparecieron ruidos molestos.
Espacio suficiente para el uso diario

La segunda fila ofrece un espacio correcto para las piernas y un piso completamente plano, una ventaja habitual en los vehículos eléctricos.


Para la cabeza el margen es algo más justo si los ocupantes superan una estatura elevada, aunque sigue siendo un lugar cómodo para viajes cotidianos. También dispone de salidas de aire acondicionado, puerto USB y espacios portaobjetos.

El maletero declara 440 litros de capacidad, una cifra competitiva dentro de la categoría. Además cuenta con doble fondo, lo que permite organizar mejor la carga.

Eso sí, el modelo no incorpora neumático de repuesto. Considerando el estado de muchas carreteras bolivianas, personalmente creo que sería recomendable adquirir una rueda temporal y aprovechar el espacio inferior del maletero para transportarla.
Seguridad correcta, aunque con una ausencia importante

El equipamiento incluye ABS, control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistente de arranque en pendientes, alerta de colisión frontal y frenado autónomo de emergencia.
También dispone de anclajes ISOFIX para sillas infantiles.

Donde sí encontré un punto criticable fue en las bolsas de aire. El Aion UT equipa cuatro airbags (frontales y laterales), pero prescinde de las bolsas de aire de cortina, un elemento que sí incorporan otros modelos de la propia gama de GAC, por lo que es inentendible este faltante de seguridad.
Veredicto

Después de manejar el GAC Aion UT, terminé con una impresión muy positiva. Me pareció un vehículo cómodo, silencioso, bien equipado y, sobre todo, muy agradable de conducir en ciudad.

En un contexto donde conseguir combustible puede convertirse en una tarea complicada, la posibilidad de cargar el vehículo durante la noche en casa cobra todavía más sentido. Si a eso se suma un buen nivel tecnológico, una conducción refinada y una autonomía suficiente para el uso diario, el Aion UT se convierte en una de las alternativas eléctricas más interesantes dentro de su segmento y en un rival que, sin duda, obligará a modelos como el BYD Dolphin Mini a mantenerse muy atentos.
| Modelo probado: | GAC Aion UT |
| Motor | Eléctrico síncrono de imanes permanentes 100 Kw |
| Transmisión | Directa, automática |
| Concesionaria | Viaggio Motor |
