Reseña: Suzuki Swift caja manual, una fórmula ya probada pero con más tecnología y seguridad

Escrito por Álvaro Peña Suárez/Motores Bolivianos

El Suzuki Swift es uno de esos modelos que se han ganado un lugar entre los autos compactos. En esta nueva generación, la marca incorpora tecnología microhíbrida y un equipamiento de seguridad interesante, incluso en la versión de entrada de gama.

En esta ocasión, probé el Swift GL con caja manual de cinco velocidades para conocer sus principales virtudes y los aspectos que todavía podría mejorar.



Un diseño que conserva su identidad

Debo confesar que mi generación favorita sigue siendo la presentada en 2010, aunque esta nueva edición tampoco me desagrada. Su diseño mantiene rasgos característicos del Swift, como los pilares oscurecidos que generan la impresión de un techo flotante, mientras que la parrilla delantera le da una apariencia simpática.

Esta versión GL utiliza faros halógenos y aros de acero de 14 pulgadas con tapacubos, mientras que la variante GLX incorpora iluminación LED y aros de aleación de 15 pulgadas.

Me sorprendió encontrar espejos exteriores con luces de giro y plegado eléctrico en la versión básica.

También destaco la altura libre al suelo, que durante mi recorrido por La Paz me permitió pasar por rompemuelles y entradas de garaje sin inconvenientes.


Un interior sencillo, pero bien equipado

Una de las cosas que más me gustaron del Swift es que conserva botones físicos para las funciones principales. En lugar de depender de una pantalla para todo, puedo controlar el aire acondicionado y otros sistemas de manera directa, algo que considero más práctico al conducir.

La posición de manejo me resultó cómoda, aunque por mi estatura de 1,78 metros sentí los pedales algo cerca.

El volante se regula en altura, pero no en profundidad, mientras que el asiento del conductor sí permite ajustar su altura.

Su tablero es excelente: combina instrumentos analógicos con una pantalla a color que muestra información del viaje, el consumo y el funcionamiento del sistema microhíbrido.

La pantalla multimedia de siete pulgadas incluye Apple CarPlay y Android Auto, además de mostrar la cámara de retroceso, que trabaja junto con los sensores de estacionamiento. También cuenta con cuatro elevalunas eléctricos, control crucero y aire acondicionado con mandos físicos.

Los asientos tapizados en tela me parecieron cómodos y ofrecen una sujeción lateral adecuada para el uso cotidiano.


Motor 1.2 y tecnología microhíbrida

Bajo el capó encontramos un motor de gasolina de tres cilindros, 1,2 litros, aspiración natural, 12 válvulas e inyección multipunto. Desarrolla 82 caballos de fuerza y 112 Nm de torque, y está acompañado por un sistema microhíbrido de 12 voltios que utiliza un generador de arranque integrado y una pequeña batería de litio.

Es importante aclarar que no estamos ante un híbrido convencional ni enchufable. Este sistema brinda asistencia al motor de combustión en determinadas situaciones, especialmente al iniciar la marcha, con el objetivo de mejorar la eficiencia sin permitir largos recorridos únicamente en modo eléctrico.

Y el consumo es, sin duda, uno de sus principales argumentos. Durante mi prueba en La Paz llegué a registrar hasta 16 kilómetros por litro, un resultado destacable considerando las pendientes y las exigencias de la ciudad. Naturalmente, el consumo puede variar según el tráfico, el estilo de conducción y las condiciones del recorrido.


¿Cómo se comporta al volante?

Los 82 caballos de fuerza son suficientes para desplazarse por la ciudad, aunque no hay que esperar aceleraciones deportivas. La caja manual de cinco velocidades tiene relaciones algo largas en segunda y tercera marcha, por lo que en determinadas pendientes o al salir de una esquina conviene reducir una marcha para recuperar respuesta.

Más allá de eso, me gustó mucho el tacto del embrague y la suavidad de los cambios. La dirección asistida eléctricamente es ligera y precisa, mientras que los frenos ofrecen una respuesta progresiva que transmite confianza. En curvas, el Swift se siente estable y fácil de controlar, algo que hace que conducirlo resulte agradable e incluso divertido.

También valoro la altura libre al suelo, bien resuelta para nuestras calles, aunque considero que la visibilidad delantera podría mejorar con un parabrisas algo más amplio. En general, es un auto que se adapta bien al uso urbano y que destaca por su facilidad de conducción y bajo consumo.


Espacio interior y maletero

La segunda fila no es uno de los puntos más destacados del Swift, pero me sorprendió comprobar que no resulta tan incómoda como esperaba. Con mi estatura de 1,78 metros pude acomodarme razonablemente bien, tanto para las piernas como para la cabeza, por lo que considero que cumple para desplazamientos urbanos y viajes cortos.

El maletero ofrece 265 litros de capacidad y el respaldo posterior se abate en proporción 60:40 para ampliar el espacio. No es el más grande de su categoría, pero resulta suficiente para el equipaje habitual. Además, agradezco que incluya una cubierta para ocultar las pertenencias y una rueda de repuesto, un elemento que cada vez se encuentra menos en los vehículos nuevos.


Seguridad: un punto a favor

El equipamiento de seguridad es uno de los aspectos que más destaco de esta generación. El Swift incorpora seis bolsas de aire, frenos ABS con distribución electrónica de frenado, control electrónico de estabilidad y tracción, además de asistente de arranque en pendientes.

También cuenta de serie con asistencias a la conducción, como la alerta de mantenimiento de carril, que advierte mediante una vibración en el volante cuando detecta que el vehículo se desvía de su trayectoria. A esto se suma la alerta de colisión frontal con frenado autónomo de emergencia, que puede advertir sobre un riesgo de impacto e intervenir sobre los frenos si se cumplen las condiciones necesarias.

La versión GLX añade alerta de punto ciego. Me parece positivo que Suzuki incorpore estas tecnologías incluso en la variante más accesible, porque representan un aporte importante a la seguridad de los ocupantes y de quienes comparten la vía.


Conclusiones

Después de probarlo, considero que el Suzuki Swift GL tiene argumentos sólidos para quienes buscan un auto compacto, económico y fácil de conducir. Su consumo fue lo que más me sorprendió, pero también disfruté la caja manual, la dirección precisa y el equipamiento de seguridad disponible desde la versión básica.

Hay aspectos mejorables, como la regulación del volante, el espacio posterior y algunos elementos reservados para la variante GLX. Sin embargo, el balance general me dejó una buena impresión: es un vehículo sencillo, eficiente y agradable para el día a día, que tiene como un gran argumento la confiabilidad motriz, algo que es muy valorado en nuestro país.

Modelo probado:Suzuki Swift GL MT
Motor1.2 litros atmosférico/3 cilindros en línea
TransmisiónManual de 5 velocidades
ConcesionariaImcruz