Álvaro Peña Suárez/La Paz
Audi presentó la tercera generación de la Q7, una de las vagonetas más importantes dentro de su gama. El modelo llega más de una década después de la introducción de la generación anterior y estrena una serie de cambios en diseño, tecnología, equipamiento y motorizaciones, además de compartir varios elementos con la futura Audi Q9, que se ubicará como el nuevo buque insignia de la marca.

En el apartado estético, la nueva Q7 adopta una imagen más robusta que su predecesora. El frontal incorpora una parrilla de mayores dimensiones, pasos de rueda más marcados y un sistema de iluminación dividido en dos niveles, una solución que Audi ya utiliza en otros modelos recientes de su portafolio.

Uno de los aspectos más llamativos del vehículo es la evolución de sus sistemas de iluminación. La vagoneta incorpora luces LED matriciales adaptativas capaces de proyectar información sobre la carretera, incluyendo advertencias relacionadas con el estado del camino.

Asimismo, las luces direccionales pueden proyectar señales sobre el suelo para alertar a otros usuarios de la vía, mientras que las ópticas traseras son capaces de comunicar situaciones de riesgo a los vehículos que circulan detrás.

El interior apuesta por una configuración completamente digital. Un panel curvo OLED reúne las funciones del cuadro de instrumentos y del sistema multimedia, mientras que el acompañante dispone de una pantalla independiente. Entre las novedades también figura un techo panorámico con regulación electrónica de transparencia, capaz de modificar distintas secciones del cristal según las preferencias del usuario.

Dependiendo del mercado, la nueva Q7 podrá configurarse con dos o tres filas de asientos. La capacidad de carga alcanza hasta 722 litros con la tercera fila abatida y puede aproximarse a los 2.000 litros en determinadas configuraciones.

La oferta mecánica variará según la región. En Europa estará disponible inicialmente con un motor V6 turbodiésel de 3,0 litros y 295 caballos de fuerza, complementado por un sistema híbrido ligero. En Estados Unidos, la gama incluirá un motor V6 a gasolina de 429 caballos y una variante SQ7 equipada con un motor V8 de 4,0 litros que desarrolla hasta 591 caballos de fuerza.
A nivel de chasis, la Q7 incorpora suspensión neumática adaptativa, dirección en las cuatro ruedas y amortiguación controlada electrónicamente. El sistema es capaz de anticipar irregularidades del camino utilizando información de navegación y ajustar automáticamente la suspensión para mejorar el confort de marcha.

La tecnología de asistencia a la conducción también da un paso adelante. Entre sus funciones se encuentra un sistema capaz de memorizar maniobras de estacionamiento, realizar determinadas maniobras de forma autónoma y retroceder automáticamente en espacios reducidos. Además, incorpora un sistema de emergencia que puede detener el vehículo en el arcén y contactar a los servicios de asistencia si detecta que el conductor no responde.
