Álvaro Peña Suárez/Motores Bolivianos
Si has revisado las fichas técnicas de los vehículos chinos que llegan a Bolivia, probablemente habrás notado un patrón. Gran parte de los modelos equipan motores de 1.5 litros, ya sean aspirados o turbocargados. No se trata de una coincidencia ni de una limitación tecnológica, sino de una decisión influenciada, en gran medida, por la política tributaria de China.

Desde 2008, el país asiático aplica un impuesto al consumo para los vehículos de pasajeros que aumenta conforme crece la cilindrada del motor. Este gravamen se suma a otros impuestos y hace que los vehículos con motores más grandes resulten considerablemente más caros para el consumidor.

Actualmente, los automóviles con motores de hasta 1.5 litros pagan una de las tasas más bajas. A partir de esa cifra, el impuesto comienza a incrementarse de forma escalonada y se vuelve mucho más elevado en motores de 2.0, 3.0 litros o superiores. En consecuencia, tanto fabricantes como compradores tienen un fuerte incentivo para mantenerse dentro de ese rango de cilindrada.
Sin embargo, la explicación no termina ahí. En los últimos años, las marcas chinas han apostado por la estrategia del downsizing, que consiste en utilizar motores de menor cilindrada acompañados por un turbocompresor. De esta forma logran ofrecer cifras de potencia y torque comparables a las de motores más grandes, pero con menor consumo de combustible, menos emisiones y, además, una carga impositiva más baja en su mercado de origen.

Por esa razón, el 1.5 turbo se ha convertido en una especie de estándar dentro de la industria automotriz china. Dependiendo del fabricante, estos propulsores suelen desarrollar entre 150 y 190 caballos de fuerza, suficientes para mover con soltura sedanes, SUV e incluso algunas camionetas medianas.

Otro factor importante es la economía de escala. Al concentrar el desarrollo en una misma familia de motores, las marcas reducen costos de investigación, fabricación y mantenimiento. Es habitual encontrar un mismo bloque 1.5 turbo instalado en varios modelos e incluso bajo diferentes marcas pertenecientes a un mismo grupo automotriz.
Esto explica por qué vehículos de fabricantes como Geely, Chery, GAC, Changan, MG, Jetour o Kaiyi recurren con tanta frecuencia a esta configuración mecánica. Aunque cada empresa desarrolla sus propios motores, todas responden a un contexto similar en su mercado local.

Eso sí, la tendencia comienza a cambiar con la llegada de los vehículos híbridos enchufables y eléctricos. En muchos sistemas híbridos, el motor de combustión ya no necesita generar grandes niveles de potencia por sí solo, por lo que siguen predominando cilindradas pequeñas, mientras que los modelos totalmente eléctricos eliminan por completo esta variable.
En definitiva, la popularidad de los motores 1.5 litros en los autos chinos no responde únicamente a una moda. Detrás existe una combinación de políticas fiscales, eficiencia energética, reducción de emisiones y optimización de costos, factores que han terminado moldeando buena parte de la industria automotriz del mayor mercado de vehículos del mundo.
