Reseña: la BAW 212 tiene las capacidades 4×4 de una Jeep por un precio inferior

Escribe Álvaro Peña Suárez/La Paz

La nueva BAW 212 Navigator llega con una misión compleja: rescatar el espíritu de uno de los todoterrenos más emblemáticos de China y reinterpretarlo bajo una propuesta moderna, tecnológica y claramente orientada al off-road extremo. Y lo cierto es que, tras probarla, queda claro que no es simplemente otra vagoneta con apariencia aventurera. La 212 conserva una esencia auténticamente todoterreno.

General Automotors nos dió la variante Navigator de la BAW 212 para realizar una prueba de manejo.

Aunque para muchos la industria automotriz china parezca relativamente reciente, la historia de la antigua BJ212 se remonta a la década de 1960, convirtiéndose en uno de los vehículos militares y utilitarios más reconocidos del gigante asiático. Esta nueva generación recoge varios guiños de aquel modelo histórico, especialmente en un diseño que mezcla nostalgia, robustez y tendencias modernas.

Visualmente, la BAW 212 impone presencia. Sí, hay claras inspiraciones en modelos como la Jeep Wrangler, la Ford Bronco e incluso la Mercedes-Benz G-Class, pero también logra construir una identidad propia gracias a detalles bien ejecutados.

Las luces circulares LED, el paragolpes de acero, el snorkel integrado de fábrica y el neumático expuesto en la parte posterior le otorgan un carácter clásico y funcional que difícilmente pasa desapercibido.

La unidad probada, correspondiente a la versión Navigator, destaca además por una configuración estética muy atractiva, especialmente en este tono celeste que resalta todavía más sus líneas cuadradas y musculosas.

Sus dimensiones también juegan un papel importante: con 4,7 metros de largo, 1,93 metros de alto y 23 centímetros de despeje al suelo, transmite sensación de solidez desde cualquier ángulo.

Pero más allá de la imagen, donde realmente empieza a marcar diferencias es en su construcción. La BAW 212 utiliza un chasis de largueros y travesaños, exactamente el mismo principio estructural que utilizan las pickups y los todoterrenos tradicionales de vieja escuela. En tiempos donde muchas vagonetas priorizan plataformas monocasco enfocadas al confort urbano, este detalle deja clara su verdadera orientación.

A eso se suma una configuración mecánica muy seria. Bajo el capó encontramos un motor 2.0 turbo de cuatro cilindros colocado longitudinalmente, capaz de desarrollar 248 caballos de fuerza y 410 Nm de torque, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades con convertidor de par. Evidentemente, incorpora tracción 4×4, caja reductora y bloqueos de diferencial delantero y trasero.

En conducción fuera del asfalto, la experiencia resulta bastante convincente. El sistema de tracción trabaja correctamente incluso en cruces de ejes y pendientes pronunciadas, mientras que el abundante torque permite superar obstáculos con mucha facilidad.

Además, la suspensión con nitrógeno aporta un plus importante tanto en robustez como en absorción de irregularidades cuando se circula rápido sobre tierra o caminos deteriorados.

Otro punto fuerte es el apartado tecnológico aplicado al off-road. Las cámaras 360° y 540°, junto al inclinómetro y los asistentes de descenso, facilitan muchísimo la conducción en terrenos complicados, especialmente para conductores menos experimentados en manejo 4×4.

Puertas adentro, la sorpresa continúa. A pesar de su enfoque aventurero, el habitáculo tiene una presentación bastante refinada.

Materiales suaves al tacto, superficies acolchadas, revestimientos en cuerina y un diseño robusto crean un ambiente agradable y moderno. La posición de manejo elevada entrega excelente visibilidad, mientras que los asientos priorizan claramente el confort antes que una conducción deportiva.

El tablero digital y la pantalla multimedia de 12,3 pulgadas cumplen correctamente en términos visuales y de funcionamiento, aunque qhay un punto criticable: la ausencia de Android Auto y Apple CarPlay de fábrica. En un vehículo de este segmento y nivel tecnológico, es un detalle que ya debería venir de serie.

En equipamiento, la 212 Navigator se muestra bastante completa. Climatizador automático de doble zona, cargador inalámbrico, sensores de lluvia y luz, control crucero adaptativo y múltiples modos de manejo forman parte de una lista muy competitiva.

La segunda fila ofrece buen espacio general y mantiene una calidad de materiales consistente con la parte delantera. No sobresale por amplitud, pero sí por comodidad y amenidades, incluyendo salidas de aire, puertos USB-C y respaldos reclinables.

En seguridad, incorpora frenos ABS, control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistente en pendientes y varias ayudas avanzadas a la conducción, como frenado autónomo de emergencia y alerta de mantenimiento de carril. Sin embargo, sus cuatro airbags quedan flojos frente a rivales que ya ofrecen seis o más bolsas de aire incluso en versiones intermedias.

El maletero, por su parte, cumple sin destacar demasiado. Tiene buena altura y soluciones prácticas, aunque quienes necesiten mayor capacidad deberán recurrir a abatir la segunda fila.


Conclusiones

Al final, la BAW 212 Navigator deja una impresión bastante positiva. No intenta ser una vagoneta urbana disfrazada de aventurera, sino un auténtico todoterreno moderno con capacidades reales fuera del asfalto, buena tecnología y una estética que inevitablemente roba miradas. Un vehículo pensado para quienes priorizan aventura, viajes largos y conducción fuera de ruta, sin renunciar completamente al confort y al equipamiento actual.