Escribe Álvaro Peña Suárez/La Paz
La crisis de combustibles ha hecho que cada vez más personas miren con interés a los vehículos eléctricos, especialmente a los modelos de entrada. En ese contexto tuve la oportunidad de probar el BAW E7, un hatchback 100% eléctrico que llega de la mano de General Automotors con una propuesta sencilla, pero bastante bien pensada para el uso diario.
¿Cuáles son sus pros y contras? Te lo contamos en esta reseña:

Lo primero que llama la atención es su tamaño. Con 3,47 metros de largo, es uno de esos autos que prácticamente se estacionan en cualquier espacio, algo que se agradece mucho en ciudades como La Paz.


Su diseño también tiene personalidad: mezcla líneas modernas con una apariencia simpática que, al menos en mi caso, me resultó bastante agradable.



En el interior encontré varias sorpresas. Evidentemente no pretende competir con vehículos de segmentos superiores, pero sí ofrece más de lo que esperaba.

Tiene tablero digital, una pantalla multimedia compatible con Android Auto y Apple CarPlay, cámara de retroceso, aire acondicionado y varios detalles prácticos, como un soporte integrado para el celular que puede ser muy útil para quienes utilizan aplicaciones de navegación o trabajan como conductores.



Durante la conducción confirmé cuál es el verdadero enfoque del E7: la ciudad. Su motor eléctrico entrega 40 caballos de fuerza y 130 Nm de torque, cifras modestas sobre el papel, pero suficientes gracias al empuje inmediato característico de este tipo de motorizaciones. Se mueve con soltura entre el tráfico y resulta muy fácil de maniobrar gracias a sus dimensiones compactas.

La dirección tiene una asistencia muy elevada. A baja velocidad eso hace que conducirlo sea extremadamente sencillo, aunque en carretera transmite una sensación algo artificial y obliga a ser más cuidadoso. En pendientes tampoco encontré mayores inconvenientes. Si bien no sobra potencia, logró superar sin problemas las pruebas de subida que realizamos en La Paz.

El modelo incorpora una batería de 22,29 kWh, suficiente para homologar 260 kilómetros de autonomía. En una toma doméstica la recarga completa demanda alrededor de ocho horas, por lo que perfectamente puede cargarse durante la noche para comenzar el día con la batería llena.

Donde sí aparecen algunas limitaciones es en seguridad. El E7 equipa dos airbags, frenos ABS con EBD y anclajes ISOFIX, pero no cuenta con el control electrónico de estabilidad, un ítem que considero debería estar presente sí o sí en un vehículo. Tampoco dispone de frenado regenerativo con conducción de un solo pedal, una función útil entre los eléctricos.

El espacio interior es el esperado para un hatchback de este tamaño. Adelante la posición de manejo resulta cómoda, aunque los conductores más altos probablemente rocen el techo.


Atrás hay espacio suficiente para dos adultos en trayectos urbanos, mientras que el maletero cumple para el equipaje del día a día y puede ampliarse abatiendo el respaldo posterior.
Conclusión

Después de varios kilómetros al volante me quedó claro que el BAW E7 no busca impresionar con cifras de potencia ni con grandes lujos. Su propuesta apunta a quienes necesitan un vehículo compacto, fácil de conducir, económico de operar y con un nivel de equipamiento superior al que normalmente se encuentra en este segmento. En el contexto actual que vive Bolivia, donde cada vez más personas consideran dar el salto a la movilidad eléctrica, se convierte en una alternativa que merece ser tomada en cuenta.
| Modelo probado: | BAW E7 |
| Motor | Eléctrico síncrono de imanes permanentes 40 HP |
| Transmisión | Directa, automática |
| Concesionaria | General Automotors |
