Álvaro Peña Suárez/La Paz
Aunque ambos términos aparecen en todas las fichas técnicas, potencia y torque no significan lo mismo ni influyen igual en el desempeño de un vehículo, especialmente en ciudades como La Paz, donde las subidas pronunciadas ponen a prueba cualquier motor. Entenderlos ayuda a elegir un auto que responda bien en el uso diario, sin necesidad de ser experto en mecánica.

La potencia (caballos de fuerza- HP) es, en palabras simples, la capacidad del motor para mantener velocidad a lo largo del tiempo. Es lo que determina qué tan rápido puede ir un vehículo cuando ya está en movimiento o cuánto puede sostener un ritmo constante en carretera. Sirve para pensar en velocidad final, recuperación en ruta o desempeño a mayor velocidad.
El torque (medido en Newtons/metro), en cambio, es la fuerza que produce el motor para mover el vehículo desde abajo. Es esa “patada” inicial que se siente al acelerar desde cero, al arrancar en subida o cuando se exige al auto con carga. Cuanto más torque tiene un motor —y especialmente si lo entrega a bajas revoluciones— más fácil es enfrentar pendientes y maniobras donde el vehículo necesita fuerza inmediata.

En ciudades de topografía plana, un motor con buena potencia puede funcionar sin mayores complicaciones. Pero en La Paz el panorama cambia totalmente. Las calles inclinadas, avenidas con pendientes largas y subidas constantes exigen que el motor entregue la fuerza suficiente desde muy bajas revoluciones. Ahí es donde el torque se vuelve protagonista: es el valor que realmente define si el vehículo va a subir con soltura o si necesitará exigirse más de lo conveniente.

Es por eso que muchos conductores sienten que algunos autos “se cansan” o “no empujan” en subida aunque en ficha técnica tengan buena potencia. El problema no es el HP, sino la falta de torque útil a bajas rpm. Por el contrario, vehículos con motores modestos en potencia, pero bien equilibrados en torque, suelen comportarse mejor en la ciudad paceña.
En pocas palabras: la potencia sirve para mantener velocidad, pero en La Paz lo que realmente se siente es el torque. Esa fuerza es la que ayuda al auto a arrancar sin sufrir en pendientes y a subir con tranquilidad. Por eso, al momento de elegir un vehículo, más allá del número de caballos, conviene mirar cuántos Nm tiene y desde qué vueltas del motor empiezan a aparecer. Esa simple revisión puede evitarte un auto que “se queda” en las lomas y ayudarte a encontrar uno que responda mejor al ritmo de la ciudad.
